La inteligencia artificial está abriendo nuevas posibilidades en sectores tradicionalmente alejados del desarrollo tecnológico directo. También en la arquitectura y la construcción industrializada.
En esta ponencia, Paco Gil de Montes, consultor tecnológico en Componentes y Unidades Constructivas, plantea una cuestión especialmente relevante para el sector: ¿podemos crear herramientas digitales útiles sin ser programadores?
La respuesta, cada vez más, es sí.
Durante su intervención, Paco explica cómo la IA permite reducir la distancia entre una idea y un primer prototipo funcional. Hasta hace muy poco, desarrollar una aplicación implicaba normalmente un proceso largo, costoso y técnicamente complejo: análisis de requisitos, diseño de interfaz, frontend, backend, bases de datos, permisos, seguridad y escalabilidad.
Según expone en la ponencia, crear una aplicación en el mercado español puede rondar los 60.000 euros y llevar unas 40 semanas de desarrollo. Sin embargo, muchas veces las empresas tienen ideas, necesidades o posibles mejoras internas que no pueden testar precisamente por falta de recursos, tiempo o conocimientos técnicos.
Ahí es donde la inteligencia artificial empieza a cambiar el escenario.
Una nueva forma de programar
Paco parte de una reflexión sencilla: programar ya no tiene por qué significar únicamente escribir líneas de código desde cero.
Junto a la programación tradicional y la programación visual, la IA ha impulsado nuevas formas de trabajo conocidas como live coding o vibe coding, en las que el usuario puede comunicarse con la inteligencia artificial en lenguaje natural para que esta ayude a generar código, interfaces y funcionalidades.
Es decir, en lugar de partir de una pantalla en blanco, podemos empezar describiendo qué necesitamos, qué problema queremos resolver y qué funcionalidades debería tener una aplicación.
La IA se convierte así en un puente entre el conocimiento sectorial y la capacidad técnica.
Del análisis de la competencia al prototipo funcional
Durante la ponencia se presenta un flujo de trabajo completo para pasar de una idea inicial a una aplicación funcional en pocas horas.
El proceso parte de un primer análisis de la competencia: antes de desarrollar una herramienta, conviene estudiar si ya existen soluciones parecidas, qué funcionalidades ofrecen y qué debilidades presentan.
A partir de ahí, la información recopilada se transforma en instrucciones más precisas para la IA mediante un prompt bien construido. Este paso es fundamental, porque el prompt se convierte en la forma de trasladar a la inteligencia artificial el objetivo, el contexto y las necesidades concretas del proyecto.
Después, ese prompt puede utilizarse para generar una primera propuesta de interfaz. Herramientas como Google Stitch permiten convertir instrucciones en una primera visualización de la aplicación, todavía sin funcionalidad real, pero ya útil para imaginar estructura, pantallas y experiencia de usuario.
El siguiente paso consiste en convertir esa interfaz en un prototipo viable. Y, finalmente, conectar la parte que normalmente no se ve: backend, base de datos, lógica interna, permisos, seguridad y escalabilidad.
Una aplicación para actas de obra creada en una tarde
Como ejemplo práctico, Paco muestra una aplicación desarrollada como prueba para la gestión de actas en obra.
La herramienta permitía utilizar la cámara y el micrófono, señalar elementos dentro de imágenes, transcribir audios, exportar información y firmar documentos PDF. Todo ello desarrollado en una tarde y por una sola persona, apoyándose en inteligencia artificial.
El ejemplo no se plantea como una sustitución del desarrollo profesional, sino como una muestra del enorme potencial que la IA ofrece para prototipar, validar ideas y acelerar procesos internos.
En sectores como la arquitectura, la ingeniería y la construcción industrializada, donde la coordinación, la documentación y la precisión son fundamentales, este tipo de herramientas pueden abrir nuevas vías de trabajo.
IA, arquitectura e industrialización
En Componentes y Unidades Constructivas entendemos la innovación como una parte esencial de la transformación del sector.
La construcción industrializada no depende únicamente de fabricar de otro modo. También exige pensar, diseñar, coordinar y gestionar de otra manera.
La inteligencia artificial puede ayudar a acelerar ese cambio, permitiendo que equipos técnicos, arquitectos, ingenieros y profesionales del sector puedan experimentar con soluciones digitales sin que la tecnología sea una barrera de entrada.
El futuro de la construcción será más industrializado, más eficiente y más conectado. Y la IA será una herramienta clave para desarrollar nuevas soluciones, validar procesos y mejorar la toma de decisiones.
En Componentes seguimos explorando ese camino: combinar conocimiento técnico, arquitectura industrializada y herramientas digitales para construir mejor.